LA FARMACOGENOMICA EN EL TRASTORNO BIPOLAR
Las Dras. Ielmini
y Callegari, del departamento de psiquiatría de la Universidad de Insubria de Varese en
Italia junto a otros autores han publicado un trabajo en Pharmacogenomics and Personalized
Medicine en pacientes con trastorno bipolar tipo I o II.
El trastorno
bipolar es una de las afecciones psiquiátricas más frecuentes con una
prevalencia estimada de un 2,5% de la población general. Tiene un impacto claro
como causa de sufrimiento personal y familiar, de incapacidad, de costes
sanitarios y de riesgo de suicidio. A pesar de estas cifras suele acompañarse
de un retraso en el diagnóstico y en muchas ocasiones de un abandono del tratamiento
prescrito por el psiquiatra al considerar el paciente que es un problema
autolimitado en el tiempo.
Afecta a las
personas desde edades tempranas de la vida adulta, incluso adolescentes, no existiendo
diferencias en razón del sexo, el nivel socio-económico o el grupo racial. Teniendo
en cuenta que en ocasiones aparecen diversos casos en una misma familia se está
trabajando en genes de susceptibilidad, por ejemplo el gen GRK3 o el DGKH o
mediante estudios de GWAS se están viendo implicados otros genes como el
CACNA1C, ANK3 o el ADCY2 entre otros, sin embargo el conocimiento actual parece
apuntar a una herencia poligénica más
que al hecho de estar asociado a la presencia de una variación en un único gen.
El estado de
ánimo en estos pacientes oscila desde sentimientos de una depresión intensa y de
desesperanza, una pérdida de autoestima, somnolencia diurna persistente,
desánimos, hiporexia, pensamientos suicidas, problemas de concentración… a aquellos
que aparecen en la fase maniaca o hipomaniaca como una exaltación del estado de
ánimo, agitación, verborrea, ideas fugaces, hostilidad, dificultad para acabar
tareas, irritabilidad hacia otras personas que no comparten su “optimismo”,
planificar actos grandiosos y no realistas,…
Los test
farmacogenéticos se están evaluando como una ayuda a los psiquiatras a la hora
de establecer un tratamiento personalizado en este tipo de dolencia, especialmente para disminuir los
efectos adversos asociados en ocasiones a la medicación.
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| Dios Jano |
Volviendo al
trabajo que inicia esta entrada se realizó con un pequeño número de
pacientes (30) diagnosticados de acuerdo a la versión 5 del Diagnostic and
Statistical Manual of Mental Disorders. El objetivo primario del estudio era
comprobar si el tratamiento prescrito por los psiquiatras era concordante con
el sugerido por los test farmacogenéticos,
Dentro de los
criterios de inclusión se encontraban presentar una puntuación en el CGI
(Clinical Global Impression) ≥ 3. Se
aplicaron igualmente otros test como el HDRS (Hamilton Depression Rating
Scale), el YMRS (Young Mania Rating Scale) y el DOTES (Dosage Record and Treatment
Emergent Symptom Scale).
El ADN fue extraído de la saliva
de los pacientes.
En el momento “0”,
sólo un 13% de los participantes en el estudio recibían un
tratamiento que guardaba una correlación con las pruebas farmacogenéticas, sin
embargo a los 3 meses se produjo un cambio de fármacos en un 40% en consonancia
con los resultados genéticos de cada uno de ellos mostrando este grupo una mejoría
estadísticamente significativa en el CGI respecto a los que no individualizaron
el tratamiento en función de la singularidad genética. Cuando efectuaron los
cambios la razón que más argumentaron los facultativos estaba relacionada más
con los efectos adversos que con una ausencia de eficacia, estos efectos
adversos igualmente disminuyeron en 9 de cada 10 pacientes cuando la modificación terapéutica se realizó de forma concordante con el ADN.
En definitiva
los propios autores estiman que si bien el estudio se ha realizado con una
muestra pequeña los datos son prometedores de la utilidad del estudio
farmacogenómico para mejorar la eficacia y tolerabilidad de los tratamientos en
pacientes con este diagnóstico.


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