CAPECITABINA, 5-FLUOROURACILO Y PERSONALIZACIÓN DE LAS DOSIS
Hace escasos días ha salido
publicado en la revista Lancet Oncology un interesante artículo cuyo primer
firmante es la Dra. Linda M Henricks y en el que han participado diversas
universidades holandesas, quienes analizaron a lo largo de algo más de dos
años a más de 1000 pacientes oncológicos que precisaron de ser tratados con estos fármacos, bien administrados solos, en combinación con otros quimioterápicos o de radioterapia y a quienes analizaron diversas variables en el gen DPYD
que codifica la enzima dihidropirimidindeshidrogenasa.
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La noche Michele di Rodolfo del Ghirlandaio (1503-77). Galleria Colonna de Roma
Puede apreciarse en la mama izquierda un claro cáncer de seno
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Conocemos que este tipo de
quimioterapia, el de las fluoropirimidinas, utilizada en tumores de mama, colorrectal, páncreas... y donde sus dos máximos exponentes son
el 5-Fluorouracilo y la capecitabina pueden producir una toxicidad severa (intestinal, mielotoxicidad o síndrome mano-pie) hasta
en un 30% de los casos siendo el origen en su mayoría debido a una reducción de
la actividad enzimática de la
dihidropirimidina deshidrogenasa causada por la presencia de variables
genéticas.
| Detalle del cáncer de mama |
El estudio demostró el aumento de
toxicidad en aquellos portadores de variables genéticas asociadas a una
anomalía en la función enzimática.
La reducción de dosis varió en
función de la variable analizada oscilando entre un 25% y el 50% . El
estudio concluye que la incorporación de la dosificación individualizada guiada
por el genotipo del gen DPYD debe ser un nuevo estándar en la atención
oncológica.
Este tipo de análisis lo hacemos
habitualmente en IMP Instituto de Medicina Predictiva mediante una sencilla
muestra en saliva teniendo lo resultados en unos días.
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